HACER LOS MANDAOS EN EL ALBAYZIN


 

 

En el albayzin de ayer todos los días escuchábamos la famosa frase “me voy a hacer los mandaos al Albayzín”. En aquel populoso barrio el tiempo indefectiblemente pasaba pero casi nada cambiaba, las arraigadas costumbres perduraban siendo un legado que se trasmitía en cada generación. En la actual entrada trataremos de relataros como la abuela Mercedes en 1940 y su nieto mas pequeño Javier en 1980 cumplía con el mismo ritual de hacer los mandaos.

Estamos a 23 de Diciembre de 1940 la abuela Merche se dirige al Albayzín para comprar “los mandaos de la cena de Nochebuena”. Una noche tan señalada, se debe de celebrar como dios manda y si el bolsillo lo permite. Es curioso que para el albaicinero y con buen criterio, cuando habla del Albayzín se refiera a la zona que está fuera del arco de las Pesas. Este fue un arrabal que ocuparon los moros de Baeza, tras su expulsión del Reino de Jaén. A este asentamiento se le llamo Albayzín y por extensión de la palabra, con el tiempo se le lamo Albayzín a todo el barrio asentado en la colina que se localiza frente de la Alhambra. Pero los que vivimos en este barrio, distinguimos claramente el Albayzín del resto de la antigua Alcazaba Cadyma. A esta la dividimos para una mejor localización en zonas, que tienen como referencia una parroquia o una calle importante. Por eso decimos voy a ver a fulanico que vive por San José, o menganico esta por San Nicolás o por la Cuesta la Alhacaba.

La abuela Merche cruza el arco de las Pesas y atravesando la Plaza Larga, lo primero que hace es comprar el pan, en la calle Panaderos, entra en la panadería de Miguel Ayuso y compra una hogaza de pan blanco y media docena de Jallullos. Después se acerca a la tienda de Leonardo Herrera en plaza Larga. Esta era la tienda de comestibles con más carácter tradicional del barrio, muy amplia y con trastienda. Nada mas entrar se olía a canela, a orégano, a jamón, esa suma de olores fuertes y agradables que forma la mezcla de los alimentos y las buenas especias. Se conocía a esta tienda por “el salar” quizás porque anteriormente había un saladero de bacalao. Al mozo que llevaba los pedidos a domicilio se le llamaba “el niño del salar”. Leonardo persona esplendida, solía premiar a los buenos clientes, al llegar la Navidad con una esplendida vejiga de marrano, y sino, que se lo pregunten a mi hermano Javier. En esta tienda compra medio kilo de morcilla especial y cuarto mitad de queso añejo.

La salchicha y el chorizo, prefiere las que se vende en “la casa de la Socorro” también una estupenda tienda de comestibles, situada el la calle del Agua.
Nuestra abuela quiere preparar para la cena de Nochebuena una sopa de picadillo y de segundo pollo frito con ajillos. Con diligencia se va a la carnicería de “la Pijota” también en la calle del Agua, su dueña se llama Matilde. Pero no le gusta el color de los pollos, así que opta por volver otra vez a la calle Panaderos a la carnicería de “Matilde la Vaquera”. Despachaba la carne la propia Matilde y sus dos hijas, con fama de ser las muchachas m´ss guapas del barrio. Si hoy viven, habrán alcanzado los ochenta años. Esta carnicería sigue abierta en la misma calle y está al frente del comercio la nieta de Matilde.

La abuela quiere darle una sorpresa a los suyos y piensa hacer unos boquerones en aceite y vinagre, con sus ajillos fileteados y adornados con mucho perejil. Pero antes tiene que pasar por la pescadería. En el Albayzín hay tres pescaderías, amen del los vendedores ambulantes que llevan la mercancía sobre una bicicleta. El precio y la frescura del pescado cambian de una pescadería a otra. Por ello, lo primero que debe de hacer, es ver el género en la pescadería de la “Rizaica”, no le convence, no tiene las agallas rojas. También ojea el pescado de la “Pura” en la calle de Agua y por último se decide por en la pescadería de la “Isabelita” en la calle Panaderos, donde encuentra un boquerón fresquísimo y muy económico

Por último pasa por “Casa Pasteles” y compra uno docena de roscos de vino, media de mantecados de almendras y unos cuantos manchegos. Pero Merche se hecha mano al monedero y solo le queda una perra gorda, así que le tiene que pedir a Antonia que le fié. Nuestra querida abuela muy satisfecha, con el cesto de mimbre lleno, se va para su finca morisca. Donde el trabajo y las ocupaciones le esperan

Nuestro docto colaborador Francisco Javier Vicente nos relata con frescura y simpatía, como fue aquel peculiar comercio albaicinero de los movidos años ochenta.

Manuel Vicente Prados.

 

La Historia comercial del barrio tiene muchos años y a mí me tocó vivir la de los años setenta-ochenta que voy a exponer si mi memoria me la deja componer.
Hoy que todo el comercio gira en torno a los centros comerciales se recuerdan con añoranza el negocio familiar encargado de suministrar alimentos con celeridad para toda la vecindad. El eje Calle del Agua-Plaza Larga y Calle Panaderos albergaba el ochenta por ciento de la actividad comercial. La calle del Agua se podía considerar como el Centro Comercial, existía un establecimiento en cada portal, incluso algunos perduran en la actualidad. En la esquina entre la Calle del Agua y la Plaza Larga se encontraba una tienda de Ultramarinos conocida como la del Tres y medio, desconozco el origen del apelativo pero quizá la tía Mercedes en el mismo tuvo algo que ver. Fue el abastecedor principal del trío Tabernero durante un tiempo certero. Candida poco lo visitaba pues su mercancía según ella era muy cara. Maruja que en vida fue una esplendida cocinera, clienta de la misma era. El dueño ya fallecido Ángel se llamaba y su esposa por Conchita se daba por enterada. Hoy perdura el negocio regentado por uno de los hijos del matrimonio.

Justo enfrente y haciendo esquina con la cuesta de la Alhacaba, existía un negocio que regentaba una señora con la cara cortada. Era un negocio extraño pues la señora tenía en su aspecto algo que resultaba siniestro, o así a mi me lo parecía pues yo contaba con poca edad y escasa valentía. Durante algún tiempo nuestro negocio familiar compraba la leche en este local.
Siguiendo con el sector de Ultramarinos subiendo la calle y a mano derecha estaba la tienda de Emilio y Elena. En un local de varios metros cuadrados albergaban alimentos para dar de comer a varios regimientos. Sus muros formaban parte de un baño árabe que supongo daba nombre al resto de la calle. El hijo del matrimonio era compañero del que suscribe y allí Candida y Manolo realizaban las compras con decoro. Mis circunstancias personales hicieron que en mi infancia me hiciera cargo de las compras familiares.

Hacer la compra era una actividad diaria en todas las familias con prestancia. Por la mañana todas las amas de casa partían con sus cestos en la mano a realizar sus compras de modo cotidiano. Nada más llegar pide turno con gracejo, y si la espera es larga deja el cesto como señuelo para advertir que ella no está allí en presencia pero que hay que respetarle el turno en su ausencia. Las conversaciones son de lo más divertido, se habla de cocina, del colegio de los niños y de lo que le ha hecho su vecina. La vida social de la tienda es amplia y variada hay lugar para la risa, el llanto y algún que otro espanto. Siempre se reúnen las mismas clientas y con el roce diario surge algún que otro pique estrafalario.

Emilio no disponía de gran variedad de viandas, para él no existían marcas, si salchichón tu querías, no podías escoger entre el Pozo o Revilla. El tenía uno que con cariño recuerdo Rofho era su marca y cuando lo comía me sentía como un monarca. Si querías serrano jamón no tenías elección. El tenía uno de la barra colgado y otro jamón no empezaba mientras que ese no se gastaba. Si tenías la suerte de pillar el inicio de un jamón, el blanco del mismo te era regalado y tú te sentías gratamente recompensado.

A Cándida le encantaba el queso del ratón que con uvas moscateles lo tomaba con devoción. Sin embargo ella prefería no tomar su ración y compartirlo con su hijo Miguel pues más le alimentaba que si ella misma lo tomara.

 


La fruta y verdura no era de gran calidad ni tampoco tenía una gran variedad. En invierno manzanas y naranjas, en verano sandía y melón, las exquisiteces brillaban por su ausencia era una economía de subsistencia. Las legumbres en la compra no faltaban, alubias, lentejas y garbanzos que no estaban ni envasados. Con una gran pala metálica de un saco se sacaban y en un cartucho de papel te la servía con suma exquisitez. Recuerdo que las lentejas albergaban miles de impurezas (cocos) y antes de consumir un buen tiempo había que invertir en su limpieza.

Por último llagaba el momento de pagar. Lo tarjeta de pago no había llegado, pero estos comerciantes tenían diversas fórmulas de pago según le convenía al interesado. El pago en metálico era lo más habitual. Duros, gordas y pesetas se utilizaban para hacer frente a la cuenta. Cuenta sobre papel de estraza realizada que el cliente repasaba una vez le era entregada. Si el cliente era de confianza utilizaba el pago fiado en la pagadora chanza. El mismo papel de estraza donde la cuenta se realiza Emilio en una carpeta archiva. Es una carpeta de gomas en donde la morosidad se amontona. El pago ocurre con posterioridad, otro día se acaba con la deuda sin más, no hay intereses a pesar de que a veces el pago se demora a una semana o incluso un mes. Continuará.

Francisco Javier Vicente Prados.

Anuncios
Esta entrada fue publicada en El Albayzín y sus gentes, Vivencias en el Albayzín y etiquetada , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

28 respuestas a HACER LOS MANDAOS EN EL ALBAYZIN

  1. Y que decir de la pescadería de “la Loli” , es la reina y regente pescadera del Albayzín, Pescadería que ponían, pescadería que ella misma se encargaba de que tuviera los días, contados, no hay forma es la dueña y señora.

  2. Marisa Doña dijo:

    gracioza, que tiempos… bueno, que yo me acuerdo mucho del Angel el tres y medio, y de su mujer y sus niños. Todavía sigo en contacto con uno de ellos.

  3. yo aun voy a hacer los mandaos XD no sé por que el de ayer…

  4. Pili Salamanca (La niña del Agrela) dijo:

    ¡¡Bueno, bueno, bueno…. quién lo ha visto y quién lo ve!!.
    Yo también tengo mis recuerdos del barrio que me vió nacer y por mentar y recordar que no quede.
    Ibamos a por los mandaos al Albayzín pero también ibamos a Graná o mejor dicho “allábajos”. ¡Y quién no se acuerda del papero que se ponía a vender papas asadas en plaza larga? y de la Concha la de los Churros o la Victoria y sus hijas.
    Además en Plaza Larga estaba la tienda del aceite donde lo vendían a granel y el estanco de la abuela de Luis Peso donde hoy tiene él la tienda.
    Y por mencionar los “motes” o sobrenombres con que se conocía la gente… La ququi la peluquera, la Conchi y Pepita las carniceras, Pepe el del tinte, la Conchita Agrela (mi tía).
    La Irene la del horno, “Los truenos” barberos, la Mariquilla la del Mascota. El Quetes, Baldomero, el Angel el del Aixa, el Angel tres y medio, Leonardo, la Socorro, la Rizaica, la Ana la pescadera,(ya mencionados), Enrique el Calderero, los Yudes, “los Picheles”, Frasquito y la Rubia, Torcuato, Doña Celia la farmacéutica, Don Antonio y Don Angel (médicos). Pepico el de la inyecciones…..Manolo y Charo los carniceros, Enriquito el de la Socorro, “el enchufista” que pintaba todas las casas del Albayzín, “el pañero”, “el de los baúlicos”, “el de los palillos”, “el de los caracoles, Pepe Molina el de los hierros… “el sangremuerta” que tenía una tienda de cordelería y pipos en la calle panaderos. Manolo el de las telas, la Angelicas de la tienda de Plaza Larga. La Conchita y Pepico “el de las vacas”, “el vinagre”……Doña Luisa que tenía una “supuesta casa de citas” en San Bartolomé. Los López carpinteros de la calle Agua, Trini la del “Lucas.
    Pepe el del “descanso” taberna de la cuesta de la Alhacaba, Eduardo el de la droguería, Pepe y Mari los “Cirres” …. y tantos y tantos otros que nacieron y vivieron en el Albayzín como mis padres Pepe Agrela y Pili Salamaca.
    Un abrazo a todos los Albaicineros del mundo y en especial a mi hermana Maribel que vive en Atenas, a mis tios Pepe y Maria que viven en Buenos Aires y a mi tía Manolo que vive en Estados Unidos y que llevan siempre a Granada y en especial al Albayzín en su corazón.

    • Eva Maria dijo:

      hablando de motes, yo era la ” guitarrillas” hija de miguel el guitarras……………

    • mivipra dijo:

      Agradecemos sus aportaciones, y quisiéramos, si lo considera oportuno, publicarlas en algún apartado de este Blog, tienen rigor y conocimiento del barrio, de ahí nuestro interés. Esperamos su respuesta y muchas gracias por su colaboración.

  5. Pili, has tocado mucha fibra y eso remueve el cuerpo, se te ha olvidado Conchita la cabrera, (a la que tu también querías mucho), ya mencionada en otras ocasiones en el facebook, pero es que no se puede dejar de mencionar a alguien como esta mujer, que era todo bondad y dedicación, mi cariño hacia ella era muy especial, cuando iba a por la leche me hacía sentar en la mesa camilla que tenía con un brasero de picón, porque iba con mucho frío y hasta que no entraba en calor no me dejaba salir por ese pasillo de la vaquería con la cabeza del burro asomado por esa ventana, “que susto”. Si hay que saludar a alguien, que sea a todos los albayzineros que andan por esos mundos, que son muchos. Un beso para todos ellos.

  6. Pili Salamanca (La niña del Agrela) dijo:

    ¡¡Que bien!! y siguiendo con los mandaos…., no nos hemos acordado de “los coheteros” de la calle del agua, Paco y su mujer siguen viviendo allí. Y por esa calle del agua, según se mire o según vaya el agua (suba o baje) estaba también “La muñequita” ¿os acordaís?. El Jameño, el Lechero, Los “enanitos” familiarmente conocidos los dos hermanos de la carnicería, Juanito y su mujer siguen con la tienda. El Jameño, el horno de la “manquilla”. La Salomé, El Migueles, Pepico el del Aben Humeya, Antoñito el farmacéutico, la Encarna la “panadera”, la “Prund´es”, El Pepe Luis del Super de la calle Panaderos, la Puri la Peluquera y su recordado hermano Antonio. El Solana de la panadería, “Los caldereros” del Arco las Pesas. “Los Faicos”. El “Aurelio”, “Paco el carbonero”, Mari Carmen “La candiles”. Los “Villita” de la cuesta de la Alhacaba. Los Peretes, los Góngora, los Peso, la Carmela la Pasteles, la Loli del “Bazar”, la “Trinilla”, la Encarna “La del peregil”. El Espejo, el Lara de San Miguel Bajo, Miguel el “Yedra”, Paco el de la “Irene”…. y como no recordar a Jose!!, nuestro amigo Jose que además de Albaicinero de postín y universal a pesar de su discapacidad poseía los máximos carnet de la Policia Nacional, Bomberos y Ayuntamiento.
    ¡Enfín, que recuerdos! y que poquitos van quedando ya de esa época maravillosa!!.
    Seguro que en el Cielo hay otro Albayzín y ellos están allí, ¡¡SEGURO!!

  7. Pili, seguro… Deben estar todos juntos , tú lo sabes.

  8. paco dijo:

    soy albaicinero,Pili te dejas a la rubica que vendía las morcillas de lustre en los cubos de lata en plaza larga,a la venena que vendía los limones y el perejil tambien con los cubos, y que decir de la Nati ,también vendiendo en plaza larga,la nati era la madre del negro.Buena gente y buenos tiempos.

  9. carpintero dijo:

    con el pensamiento podria dibujar esa plaza larga con cada uno de sus puestos tambie falta la veneno con los limones y ajos y tantos otros sin nombre popular pero que cuando se cruzaba por la caldeleria o alcaba venas pricipales de este mini pueblecillo mejor que barrio por todos nos conociamos bien de vista de oido o de familias buenas o malas.

    • Reme dijo:

      Los domingos por la mañana iba a comprarle el periódico el ideal a mi padre al puesto que había en plaza larga al lado de la tienda de ángeles y luego compraba churros en la calle el agua. Que tiempos reme

  10. juan luis dijo:

    otra persona muy entrañabel era Juanico el gitano y la Nieves que se ponia en la esquina vendiendo frutas lechugas y junto a el se ponia Maria la coja que vendia lechugas y todas esa cosas.

  11. juan luis dijo:

    Habia una tienda en la esquina que esta la ventana de la caferteria de pasteles que lindaba con los truenos en frete de donde esta ahora la tienda de la Prude que se llamaba la tienda de Pepe Lucas que vendia carteras de carton y muñecas de carton, el era un tio muy grandote pero era una buena persona

  12. juan luis dijo:

    os a cordais de la bodega que habia en la plaza larga, que habia unas pila de tinajas muy grandes se l lamaba bodega las 3 emes,estaba situada alfondo de plaza larga donde tiene la tienda la Loli.

  13. Reme dijo:

    Desde aquí un recuerdo a mi vecina pepa y a sus hijos asun y Emilio . Alguien se acuerda del colegio cristo rey años sesenta. Me gustaría saber algo o poderlo visitar Reme

  14. M Angeles dijo:

    Mis abuelos vivieron en el Albayzin desde 1923 hasta los años 70. Y allí nacieron mi padre y mis tíos, sobre los años 30. Vivían en San Miguel Bajo y oyendo vuestros relatos, he recordado a mi padre mencionando algunas tiendas, algunos motes, historias y amigos de la casa de la Lona, hornos y pescaderías. Los primeros domingos que recuerdo de mi infancia, que era cuando toda la familia se reunía, transcurrieron jugando cerca de la casa de la Lona, en la plaza de San Miguel, bajo el Cristo lañado. Qué tiempos!! Lástima no tener fotos de aquellos juegos, de aquellos primeros amigos, pero gracias a esta Web puedo volver a vivir en cierta manera esa infancia, ya tan lejana. Saludos

  15. juan luis dijo:

    Hay en plaza de San Miguel Bajo recuerdo como se jugaba a la loteria que la cantaba Gonzalo que de mote era el Chato que vivia en el callejon del gato y el travajaba en el cobre era tornero estuvo trabajando con Eduardo Yudes en la Cuesta Beteta y en con mi padre en la cuesta de la Alhacaba, y los domingos se sacaba un dinerillo con la loteria en la puerta de la iglesia que recuerdo ya murio era una gran persona dios lo tenga en la gloria.

  16. Angela Nona Salmerón dijo:

    Hola a todos,
    leyendo vuestros comentarios me gustaría “investigar” sobre el pasado de mi abuela que ha muerto hace ya 8 años. Siempre contaba que ella era del Albaycin de una buena familia hasta que se murió su padre y empezó la desgracia de esta familia. El padre de mi abuela se llamaba Enrique Yedra y parece ser que era hombre de negocios. A raíz de su muerte la mujer Antonia Guardia no pudo (o no quiso) hacerse cargo de sus tres hijos; mi abuela, Pilar Yedra Guardia, Pepa y Carlos . Los tres hermanos los separaron muy pequeños y fueron acogidos por tres familias diferentes. (Pilar terminó con unos tío suyos en La Zubia, los otros dos se quedaron en Granada). Alguien reconoce alguno de estos nombres, estamos hablando de los años 30-40. Gracias y un saludo,

  17. Paco cuñao enrique yudes dijo:

    Donde dejais a la Conchita ” la agrela”

  18. Juan dijo:

    Juan Rodríguez El niño de Doña Luisa del llamado Carmen de Doña Luisa la que ………Sargento colomera y al párroco del Salbador Don Jose Peinado con todos los pros y encotras que tubo en el barrio del Albayzin el mejor barrio del mundo

  19. jose dijo:

    Yo jose cuellar naci el 18,4 ,40. en la cuesta de maria de la miel numero 12 carme de las colurnas y deseari saver de mis vecinos que habian en el carme especial mente de miamigo julio que tenia un lunar en la frente . Yo estoi en Barcelona desde 1950 yquisiera saver algo de mi gente gracias

  20. Celia Guiote dijo:

    Con cuanto deleite he releído vuestros comentarios. Habéis devuelto a mi memoria sitios, caras, nombres, motes, oficios……¡ Las Aceiteras!…. Eran guapísimas, ¿Era Carmela el nombre? Enrique Fernandez Moreno, como se llama tu madre?

  21. Todos esos nombre me traen grandes recuerdos de mi niñez. Recuerdo como mi madre me mandaba a hacer “mandaos” y entre ellos recuerdo la compra de picón para el bracero que se vendía en una carbonería que había a la entrada de la cuesta Alhacaba, frente al pasteles, al frente de la cual se encontraba María, mujer ya mayor, y de allí me iba al horno de José el de la panadería, para que echara una pala de brazas con lo que se encendía el picón. Más adelante vino el petroleo para las cocinas de “torcida”. El petroleo se despachaba en un local de la Plaza de la Charca solo dos días a la semana, no regularmente ni siempre, y se montaban unas colas que no te quiero ver. Lo peor que me podían mandar era ponerme en la cola, pues te quitaba tiempo de jugar con lo amigos y las peloteras que se formaban en dichas colas.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s