LA CRUZ DE LA RAUDA: Un lugar del Albayzín de ayer.


En su cara norte el barrio crece y se espiga para ser coronado por la fantástica Cruz de la Rauda. Situada en un olvidado cementerio árabe, emerge victoriosa sobre el miserable polvo de la grandeza humana.

Nuestro fiel colaborador Jesús Expósito Marín con los colores del ayer nos recrea esta solitaria y tosca cruz de piedra que hacia el cielo se alza. Manuel Vicente Prados

LA  CRUZ DE LA RAUDA: Un lugar del Albayzín de ayer.

En las faldas del Cerro del Aceituno, a los pies de San Miguel el alto en la Calle del Olivo se encuentra una recoleta placetilla cuyo solo nombre nos retrotrae a épocas lejanas en el tiempo: La cruz de la Rauda.

Las vistas son espectaculares, a mano izquierda la Alhambra, como un barco anclado a lo largo de la Sábika, con sus torres y palacios, vista desde una perspectiva muy diferente de la acostumbrada en el Albayzín. A sus pies todo el entramado albaizinero, calle San Luis, placeta del Mentidero, plaza Aliatar, plaza del Salvador, etc.

La cruz de la Rauda tiene una historia muy peculiar y en cierto punto distinta a la de cualquier placeta adscrita al barrio granadino, se encuentra en las inmediaciones de un viejo cementerio musulmán, que tuvo que ser extenso dado la infinidad de restos encontrados en las casas de la zona, y de ahí el término Rauda que le da su nombre y que significa cementerio.

A media ladera del cerro de San Miguel hubo en tiempos lejanos una ermita: Santa Isabel de los Abades edificada sobre una construcción musulmana que se asomaba al cementerio, dicha construcción tenía en la entrada una cruz con un crucificado por un lado y por el contrario una virgen o tal vez la imagen de Santa Isabel de los Abades, que es la que hoy día preside esta placeta tan singularmente albaicinera. Para acabar de crear esa atmosfera tristemente melancólica que transmite este lugar, un farolillo pende de lo más alto del crucifijo dando de noche con su luz mortecina un aire un tanto lúgubre al lugar. Se puede observar como el paso de los años ha corroído la piedra de la cruz e incluso se pueden ver las lañas que la mantienen unida tras haber recibido el ataque de unos bárbaros.

Hoy día el Ayuntamiento de Granada ha tenido ha bien adecentar este viso albaizinero de tan abigarrada historia, Ambrosio de Vico en su plataforma de Granada ya situaba Santa Isabel de los Abades en las inmediaciones donde se encuentra hoy día la placeta. En las tardes frías, cuando el viento barre aquellos parajes desolados y una sensación rara y extraña invade a todo el que transita por estas veredas, como si alguien que no es de este mundo observara desde la eternidad, es verdaderamente gratificante observar como en un punto de nuestra dilatada historia se conjugaron dos civilizaciones para disfrute de generaciones venideras ponderando este lugar de paz, concordia y tolerancia.

Firmado: Jesús Expósito Marín.

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